Historia

Primeros asentamientos

Edad antigua

Edad Media

Edad Moderna

Edad Contemporananea

   

   Los primitivos asentamientos de los que se tiene noticia en la zona vallisoletana datan del periodo Paleolítico Inferior y Medio (200.000 a. C. al 8.000 a. C.). Estos asentamientos estaban ubicados junto a los ríos y su alimentación se basaba en la caza y la pesca.
   Del período Neolítico (del VI al IV milenio a. C.) destaca el yacimiento de "La Cañadilla", que dista 4 Km. de Canalejas y que estuvo ocupado por los primeros productores de alimentos y fabricantes de recipientes de cerámica.
   El desarrollo de la Edad del Bronce viene aocmpañado por el descubrimiento del cobre y el bronce, por una cierta sedentarización aue conlleva la progresión de la agricultura, rudimentarios sistemas defensivos, aparición de grandes vasijas de cerámica decoradas con cordones en relieve, hallazgo de molinos barquiformes y nuevos tipos de hábitat y sistemas de entrerramiento con una serie de ritos.
   La Edad del Hierro (siglos VIII al III a. C. viene definida por las penetraciones de los pueblos indoeuropeos portadores,entre otras de una cultura celta. Se asientan en cerros fácilmente defendibles y practiban una agricultura cerealista.Con las últimas invasiones celtas (siglo VI a. C.), la submeseta septentrional queda ocupada por la rama vaccea.
   Se sabe que los vacceos eran uno de los pueblos más cultos de la zona. Practicaban el colectivismo agrario y el barbecho repartiéndose cada año los campos para cultivarlos. Los hombres vestían con sayos negros de piel de cabra y gorros. Las mujeres, participaban en la defensa, llevaban ropas de colores diversos con alto caballete de hierro para sostener el pelo. Su dieta era rica en carne y bebían vino con miel. Formaban pequeñas comunidades dispersas regidas por un senado de ancianos. Danzaban en los plenilunios, practicaban el bandidaje, el suicidio en los ancianos y los cantos guerreros. Vivían sobre alturas, junto a las márgenes de un río o cerca de las fuentes.
   Roma incorporará las tierras de la península a su imperio a partir del año 218 a. C. No obstante, los vacceos se sublevan ante el invasor y hasta el año 19 d. C. no se declara la península como provincia pacificada.
   Hacia el año 414 se produce la invasión de los pueblos germanos, imponiendose los visigodos sobre los suevos, vándalos y alanos. La explotación del territorio, a partir de entonces viene dada por el "derecho de hospitalitat" según el cual, los hispano - romanos comparten la tierra por medio de "sortes" (dos tercios para los hispano - romanos y un tercio para los visigodos y viceversa ). En los pastos y montes, la explotación era comunal.
   Con la invasión musulmana, el Duero queda como línea fronteriza y tierra de confines baldíos. A partir de entonces, algunos señores, con permiso de los reyes de Oviedo, comenzaron a reconquistar las tierras gobernando el sitio ganado con el título de condes. Al principio, los condes solo gobernarán un cierto tiempo al ser sustituidos por otros que nombraba el rey. Después los condados se convertirán en vitalicios gracias a los servicios prestados al monarca y así pasarán a ser hereditarios.
   Hacia el 872, Alfonso III impulsará a llegada de gentes de la montaña y de mozárabes del sur repoblándose hasta el Duero. Es hasta el año 931 que no hay noticias concretas de estas tierras. En ese año la zona de Peñafiel y su entorno es donada al Monasterio de Arlanza (Burgos) y posteriormente pasarán a manos del Monasterio de San Pedro de Cardeña (Burgos). Pero la primera repoblación fué hacia el 942, a cargo de Sancho, levantándose entonces las primeras fortificaciones en la desembocadura del Duratón hacia el Duero.
    Peñafiel y su entorno quedaron en poder de los condes de Castilla, pasando a manos de los musulmanes con la campaña de Almanzor (987 - 990) y siendo recuperado definitivamente tras la conquista de Sepúlveda (finales del siglo X) por Sancho García en 1014, aunque en 1086, hubo un ataque almorávide a Peñafiel bajo la dirección de Alí que venció a Alvar Fañez de Minaya.
   El movimiento mocacal tendrá ahora una participación importante en lo que se refiere a repoblación, ya que muchos núcleos habitacionales se organizarán en torno a cenobios o eremitorios. Este origen tienen las cuevas en las laderas del castillo de Peñafiel que darán lugar a una agrupación de viviendas posterior.
   A partir de entonces se gestan "Comunidades de Villa y Tierra" con una villa principal como eje de una serie de pueblos libres organizados en entes menores. Existía además una comunidad de pastos y leñas para el aprovechamiento de los mismos. Algunas aldeas surgen como atalaya de defensa, de ahí el nombre de "Torre de Peñafiel", "Castrillo de Duero", etc. o como puntos escogidos por tener terrenos apropiados o cursos de agua óptimos para su habitabilidad. Fompedraza, Canalejas... La comunidad de Peñafiel quedaba integrada por unas 30 aldeas. Todas estas aldeas vivirán en régimen comuniego en la villa hasta que, a mediados del siglo XV, varias de ellas inicien la exención de la jurisdicción de Peñafiel. Dichos pueblos pasarán posteriormente de la dependencia monacal a la monárquica.
   Con Doña Elvira, en 1037, el condado de Castilla se convierte en reino y por lo tanto las tierras de Peñafiel pasan a señorío de realengo, bajo patrocinio del rey. En 1256 y 1264, Alfonso X concederá a Peñafiel y sus pueblos el Fuero Real, pero Sancho IV, el 5 de abril de 1283 donó estos territorios a su tío el infante Manuel. Por esta donación, las villas se convierten otra vez en tierras de señorío y serán heredadas por su hijo Don Juan Manuel, quien, poco antes de morir, renunciará a la herencia en favor de su hijo Fernando. De Fernando se transmiten a doña Blanca. Pero muerta ésta sin descendencia, las propiedades retornan a manos reales a través de Juana Manuel, hija de Don Juan Manuel, al estar casada con Enrique II.
   Juan I de Castilla en 1390, las dará a su hijo Fernando, pero al ser elegido rey de Aragón, las traspasará a su hijo Enrique III, quedando aquél con el título de duque de Peñafiel.
   A mediados del siglo XV se produce la desmembración de muchos de estos pueblos con respecto al concejo de Peñafiel, trasformándose en señoríos propios: en villas.
  El 18 de febrero de 1447 se firma en Olmedo una provisión por la cual se apartan de Peñafiel: Canalejas, Fompedraza, Manzanillo, Molpeceres de Yuso y Suso, Oreja, Padilla de Duero y La Torre, para no mantener ninguna dependencia con la villa. Cada lugar se convierte en señorío territorial y jurisdiccional independiente, vinculado directamente al príncipe, con derecho a nombrar a los miembros de su propio ayuntamiento y con facultades para repartirse loa impuestos entre los vecinos. Continúan algunas de las relaciones anteriores tales como las prerrogativas de vender vino en Peñafiel o de utilizar en común las aguas y bosques. Estos lugares pasan a ser, por lo tanto, villas autónomas con soberanía en cuanto a los asuntos territoriales, económicos y jurisdiccionales propios se refiere.
   El 17 de marzo de 1447, en Segovia, se expide una Real Cédula según la cual dichos lugares se cambiarán por el lugar de García Navarro (sito en Andalucía) dándolos a Payo de Rivera (mariscal de Juan II) en pago de los buenos servicios prestados en la batalla de Olmedo. El 22 de enero de 1456, en Avila, Payo de Rivera los venderá a Juan Pacheco (marqués de Villena) por 700.000 maravedíes. El 22 de febrero de 1465, en San Esteban de Gormaz, Juan Pacheco los vende a su sobrino, Alfonso Téllez Girón, conde de Urueña y duque de Osuna por 1.000.000 de maravedíes.
   Todo lo ocurrido indica que estas zonas (tierras y vasallos) se heredarán siguiendo el orden de primogenitura y, aún con su nuevo rango, son susceptibles de ser vendidas, donadas o intercambiadas, según la voluntad de señor. El corregidor era la autoridad suprema del señorío. No obstante, habrá cierta resistencia a mantenerse bajo la imposición del concejo de Peñafiel, por lo que las villas eximidas recurrirán en diversas ocasiones al privilegio de exención otorgado por Enrique IV.
   En cuanto a los derechos de las villas eximidas (por los documentos archivados se ve como perviven aún en 1733) Estos son los siguientes:
   - Señorío y vasallaje.
   - Jurisdicción ordinaria, nombramiento de oficios y derecho a residenciar.
   - Derecho de martiniega (Impuesto que se derivaría del asentamiento de los campesinos en tierras incultas. Se pagaba el día de San Martín un real por vecino). Este derecho está cedido al prior y convento de la Orden de Santo Domingo de la Villa de Peñafiel.
   - Derecho de "servizuelo" (Canon anual de 10.000 maravedíes que sólo pagan las villas eximidas precisamente por ese derecho de exención).
   
   En cuanto a la reforma de las ordenanzas, los concejos las llevaban a cabo por propia iniciativa y los corregidores, tenientes y alcaldes mayores eran nombrados por el señor con una representación vecinal. En Canalejas, hacia mediados del siglo XVII, los concejos estaban integrados por dos alcaldes, dos regidores, un alguacil y un escribano. Después surge la figura del juez y de los oficiales que los asisten estando estos obligados a recorrer todos los años el término para inspeccionar la colocación de hitos.
   La presión fiscal en estas épocas es importante, puesto que va dirigida a numerosos destinatarios: el Monarca y la Corona; el Señor: la Iglesia Episcopal, local y comunidades religiosas: el concejo y particulares que tenían tierras arrendadas.
   La forma de recaudar los diferentes impuestos por parte del condejo se hizo aquí mediante repartimientos que será sustituida, a comienzos del siglo XVII por las sisas sobre el vino, el aceite y la carne. En casitodos los pueblos existían cillas que son graneros para almacenar los frutos de los diezmos.

    Durante la guerra de la Independencia apenas existen noticias de Canalejas, es probable que los franceses pisasen sus terrenos, puesto que Peñafiel es ocupuada por ellos e incluso se producen luchas:
    " En 29 (septiembre de1810), día de San Miguel, hubo en la villa de Peñafiel cierto ataque o refriega entre los españles y franceses que allí estaban de guarnición y les echaron. Se dio cuenta al General (Kellerman, gobernador de Valladolid), y envió bastante tropa (francesa) de infantería y caballería con dos cañones: se dijo haber muerto varios franceses, pero se ausentaron de la villa á los españoles, y se puso nueva guarnicion".
   En el siglo XIX, con las cortes de Cádiz -1812-, los señoríos jurisdiccionales se abolirán, pero el duque se Osuna, a través de su representante, inicia un pleito en el juzgado de Primera Instancia de Peñafiel, que el 21 de enero de 1841 dicta un auto definitivo que declara abolidos los derechos feudales.
   Con posterioridad se encuadran una serie de acontecimientos: desde las guerras carlistas (1833 - 1839 y (1872 - 1876) a la guerra Civil (1936 - 1939), pasando por la revolución de La Gloriosa a la que se suma Valladolid el 30 de septiembre de 1868 para destronar a Isabel II, la Restauración o la institucionalización del Somatén (1923) por parte de Primo de Rivera. En Valladolid surgirá la Unión Patríotica Castellana, compuesta por pequeños y medianos agricultores. Y de esta liga ciudadana se pasará a la Unión Patriótica Nacional (1924).
   Tras la Guerra Civil vinieron el estraperlo y los días del hambre. Días en que las gitanas subían a Canalejas y cambiaban cacharros por algo de comer (harina, garbanzos... ). En aquellas fechas existía un guarda que vigilaba el campo, y en épocas de vendimia, los viñadores, con idéntica función se encargaban de cuidar la uva en los majuelos.
   Cuando la economía se estabilizaba en el país, Canalejas también prosperaba. Sin embargo la agricultura no proporcionó los suficientes medios para vivir. Muchos eran los que poseían pequeños terrenos y pocos los que tenían grandes extensiones. En los años 60 la emigración a las ciudades (Madrid, Bilbao y Barcelona principalmente) se disparó haciendo que la población canalejana se redujese en más de un tercio. Los que abandonaron sus propiedades las vendieron o arrendaron, de esta forma se concentró más cantidad de tierra en los habitantes que quedaron para trabajarla. Desde entonces, la población ha continuado en un progresivo declive que solamente logra remontar en la época estival. Muchos jóvenes, al estudiar en la ciudad, no vuelven al pueblo y a esto se acompaña la disminución de la natalidad y el aumento de la edad del matrimonio. Con la reducción de la población también se aminoraron los servicios. Los niños y niñas deben trasladarse a Peñafiel para acceder a la Educación Secundaria Obligatoria. El médico ya no reside en Canalejas, el veterinario sube de Peñáfiel y la farmacia se abre los días laborables funcionando una o dos horas cada tarde y la suministra el farmaceutico de Campaspero. El molino y las tahonas han desaparecido.
    No obstante es factible una cierta recuperación: al pueblo han vuelto muchos de los que se fueron, estableciendo su hogar permanente en aras de disfrutar de su jubilación y algunos jóvenes dedicen continuar su vida aquí ante las espectativas del paro y el alto precio de la vivienda en las ciudades.
 
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